jueves, 16 de enero de 2014

CON CONTRADICCIONES , DIFICIL INVERTIR.

Desde siempre se habla de la necesidad de inversiones, en particular extranjeras, a fin de generar una mejora del desarrollo económico y como consecuencia un incremento en las fuentes de empleo, por cierto tan decaídas en los últimos años.
También se pregona que la falta o la poca inversión de ese tipo, estaría vinculada a la carencia de estabilidad jurídica, particularmente,dicho de una manera precisa, a la ausencia de reglas de juego claras y estables en el tiempo, en cierta forma parece que se estaría hablando de palabras como seriedad, respeto, responsabilidad, etc..
Esto indudablemente, independientemente de cualquier corriente política, ha sido una variable y cuando usamos está palabra lo hacemos literalmente, es decir, con una variación en el tiempo que genera una imposibilidad de tener reglas claras, serias , responsables , etc.. Específicamente por su falta de constancia y sus alteraciones permanentes, que impiden planificar y realizar  proyecciones que permitan tener pautas claras y medianamente precisas para realizar inversiones, y cuando hablamos de ellas lo hacemos tanto vinculadas a las externas como a las internas.
Podemos estar de acuerdo a esta problemática, también a que en algunas oportunidades es dificultoso generar seguridad jurídica, en el corto plazo, y en esta ocasión, dejamos de lado los diez años del actual gobierno nacional. No porque no se vea esto como grave, es decir, que después de diez años de gobierno, la gente no pueda tener en claro la pautas de gobierno, como para por lo menos poder evaluar si invierte o no, sino porque lo que parece verse es una situación aún más grave, que está relacionada a la propia intimidad de las autoridades nacionales y tiene que ver con sus propias contradicciones.
Lo que se trata de señalar, y pongámonos en la posición de un inversor, ni hablar de los simples ciudadanos que habitamos esta tierra, no se puede pensar en nada serio y responsable, cuando por ejemplo un día a la mañana ciertos funcionarios, como por ejemplo el Jefe de Gabinete, hablan de un cambio en la ley del impuesto a los bienes personales, con la única finalidad de incrementar la presión tributaria, ya en niveles record históricos, y luego por otro funcionario de alto nivel, como el Ministro de Economía, sea totalmente desmentido.
O que una mañana, se hable de la posibilidad de importar tomate ( alguien diría que si vamos producto por producto en los anuncios no nos alcanza ni el día, ni lo que le queda al gobierno de mandato!!), ante una posible falta del bien (???), que por lo visto de ninguna manera fue analizada seriamente,  puesto que al día siguiente se retrocedía en la decisión para no importar tomate.
Por otro lado, las serias dificultades con la energía eléctrica, con explicaciones totalmente contradictorias y en particular, inentendibles, con las terribles consecuencias que se viven, solo apaciguadas por la buena voluntad de la gente de irse de vacaciones ( seguramente con mucho esfuerzo), y la buena voluntad del tiempo, disminuyendo su temperatura.
En síntesis, y olvidemos por un  momento la macroeconomía y los grandes inversores. Ud.  pondría dinero en una país donde un día a la mañana le dicen que van a cambiar sus reglas de juego aumentando un impuesto que seguramente le afectara sus costos de inversión para que en un par de hora después le digan lo contrario?  O que se abre la importación para un  producto, que en unas de esas tiene que ver con la producción de su inversión para que al otro día le digan lo contrario? O que su niveles de producción se vean afectados, total o parcialmente, por falta de energía eléctrica?
Es claro que ante estos ejemplos, que no solo son reales, sino que los vivimos o estamos viviendo en los últimos días, hacen muy difícil que alguien se atreva a invertir en estas condiciones, y cuidado no hemos mencionado otros cambios, como los jurídicos u otros impositivos, pero con los ejemplos descriptos, que no son más que la realidad que vivimos en estos días, seguramente invertir en nuestro país se hace muy pero muy difícil, y obvio que cuando hablamos de invertir lo estamos diciendo con seriedad y honestidad.




Horacio Armando Alvarez.

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